La pandemia aceleró una tendencia que ya existía: comprar medicamentos por internet. Hoy más del 30% de los españoles ha utilizado al menos una vez una farmacia online. La comodidad es evidente: evitar desplazamientos, colas interminables y tener acceso a productos que no siempre están disponibles en la farmacia de tu barrio.
Pero esta conveniencia tiene un precio si no se elige bien. No todas las webs que venden medicamentos son legales. Algunas operan desde fuera de la UE sin cumplir con los estándares de seguridad españoles. Saber distinguirlas no es solo cuestión de dinero —es de salud.
En España, la venta online de medicamentos está regulada desde 2015 por el Real Decreto 870/2013. Solo las farmacias físicas con licencia pueden tener una versión online. No existen "farmacias online puras" sin establecimiento físico en territorio español. Esto es clave para identificar las legítimas.
La normativa europea y española es clara: solo pueden vender medicamentos online las farmacias físicas debidamente autorizadas. Cada comunidad autónoma gestiona su propio registro de farmacias. La web debe mostrar su número de registro sanitario visible en el pie de página.
El logo europeo es obligatorio: una cruz blanca sobre fondo verde con las estrellas de la UE. Sin este distintivo, la web no está autorizada para vender medicamentos en territorio europeo. Es así de simple. Este logo enlaza directamente con el registro oficial de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).
Los medicamentos sin receta (OM) pueden venderse libremente online. Los que requieren receta médica (RM) solo pueden dispensarse tras una evaluación previa por un farmacéutico colegiado. Nadie puede venderte antibióticos, antidepresivos o anticonceptivos sin este control profesional.
Antes de introducir tus datos de pago, verifica estos tres elementos:
Si falta alguno de estos tres elementos, cierra la página. No merece la pena arriesgar tu salud por unos euros de ahorro o una entrega más rápida.
Comprar en una farmacia online legal es sencillo y seguro:
Nunca te pedirán datos bancarios por email o WhatsApp. Toda la transacción debe ocurrir en la web con conexión HTTPS (el candado verde en la barra de direcciones).
No todo está disponible. La normativa distingue tres categorías:
Si una web te ofrece antibióticos sin hacer preguntas o vende medicamentos que requieren cadena de frío sin garantías, es ilegal. Denúnciala a la AEMPS.
La farmacia online no es solo comodidad para todos. Para algunos colectivos representa un acceso real a la salud:
Estas ventajas solo se materializan si se elige una farmacia legal. La ilegalidad anula cualquier beneficio.
Los peligros de las farmacias ilegales no son teóricos:
La regla de oro: si el precio parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente no lo sea. Un antibiótico a 3 euros no es una ganga —es una bandera roja.
La farmacia online bien usada es una herramienta poderosa. Combina la comodidad digital con la garantía sanitaria que exige la ley española. Solo requiere atención al detalle y sentido común.
No directamente. Pero muchas farmacias online ofrecen servicio de evaluación médica remota. Rellenas un cuestionario, un profesional lo revisa y, si es adecuado, emite una receta electrónica válida. Esto no sustituye a tu médico de cabecera para diagnósticos complejos, pero sí agiliza la reposición de tratamientos ya establecidos.
Generalmente es similar o ligeramente inferior. Los medicamentos con precio regulado (la mayoría) tienen el mismo coste en todas las farmacias. Los productos de higiene o parafarmacia pueden tener descuentos online por menores costes operativos. Desconfía de precios mucho más bajos —suelen indicar productos falsos o caducados.
Las farmacias legales muestran el nombre y número de colegiado del farmacéutico responsable en la web. Puedes verificar este número en el colegio oficial de farmacéuticos de su comunidad autónoma. Además, la evaluación debe incluir preguntas específicas sobre tu salud, no solo un clic de "acepto".
Contacta inmediatamente con la farmacia online. Tienen obligación de retirar el producto y reemplazarlo. Si no responden o niegan el problema, denuncia a la AEMPS y al consumidor de tu comunidad autónoma. Guarda el producto defectuoso como prueba.
No. Por ley, los medicamentos no se pueden devolver una vez entregados, ni siquiera si no los has abierto. Esto evita la reintroducción en el circuito de productos que podrían haberse alterado. La única excepción es si el producto está defectuoso o no corresponde con lo pedido.
Importar medicamentos para uso personal desde fuera de la UE es ilegal sin autorización previa de la AEMPS. Aunque algunos paquetes pasan la aduana, corres el riesgo de que sean retenidos, destruidos o, peor aún, que contengan sustancias peligrosas sin control sanitario.
Puedes hacerlo directamente en la web de la AEMPS (www.aemps.gob.es) en la sección de "Vigilancia de medicamentos". También puedes informar al Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de tu provincia. Proporciona la URL de la web sospechosa y, si es posible, capturas de pantalla de las ofertas ilegales.